Un proyecto familiar que demuestra cómo la arquitectura puede ser eficiente, humana y profundamente arraigada al territorio
Redacción NotiArquitectura
En el pequeño y sereno municipio de Encinas Reales, en la provincia de Córdoba, ha surgido un ejemplo inspirador de arquitectura sostenible y trabajo intergeneracional. Una vivienda de apenas 80 metros cuadrados, concebida y construida por un padre constructor y su hijo arquitecto, se ha convertido en referencia para quienes buscan soluciones habitacionales accesibles, de bajo impacto y perfectamente integradas en el entorno rural. El reportaje original de AS destaca no solo el carácter técnico de la vivienda, sino también el valor emocional y cultural de un proyecto que refleja cómo la arquitectura puede unir tradición y modernidad.
Lejos de las grandes ciudades, esta casa demuestra que la sostenibilidad no siempre depende de presupuestos elevados ni de tecnologías sofisticadas. En muchos casos, nace del conocimiento del territorio, de la identificación precisa de necesidades reales y de un diseño que prioriza la eficiencia y la simplicidad. Este proyecto familiar ilustra de forma clara que la arquitectura rural contemporánea puede ser innovadora, funcional y profundamente humana.
Un diseño compacto que aprovecha cada metro sin renunciar al confort
El principal desafío del proyecto era desarrollar un espacio de dimensiones reducidas que resultara cómodo, luminoso y adecuado para una familia. La solución fue un diseño compacto y sumamente funcional, donde cada metro cuadrado cumple un propósito claro. La organización interior se apoya en una planta abierta que conecta las áreas sociales y maximiza la sensación de amplitud, mientras que los dormitorios y zonas privadas mantienen una proporción equilibrada para garantizar confort y privacidad.
El uso inteligente de la luz natural, favorecido por orientaciones estratégicas y aperturas bien calculadas, reduce la necesidad de iluminación artificial durante gran parte del día. La vivienda incorpora también soluciones de ventilación cruzada que permiten mantener temperaturas agradables incluso en los meses más calurosos del verano cordobés.
Uno de los aciertos más valorados del proyecto es su capacidad para combinar lo práctico con lo estético. En lugar de saturar el espacio con elementos decorativos, la casa apuesta por líneas limpias, materiales honestos y un lenguaje arquitectónico que respeta el carácter local.
Materiales locales y técnicas constructivas sostenibles
El carácter sostenible de la vivienda no se limita a su eficiencia energética, sino que se refleja también en la selección de materiales y técnicas empleadas. El padre constructor, con años de experiencia en obras rurales, aportó un profundo conocimiento sobre el comportamiento de los materiales tradicionales, su durabilidad y su integración con el clima mediterráneo.
La vivienda utiliza materiales de bajo impacto, como morteros naturales, madera en elementos estructurales secundarios y acabados que favorecen la transpiración del edificio. El uso de recursos locales contribuye a reducir la huella de transporte y a mantener el vínculo cultural con el territorio.
La colaboración entre generaciones permitió unir saberes: la visión técnica y actualizada del hijo arquitecto se integró con la experiencia y oficio del padre. El resultado es un sistema constructivo equilibrado, resistente y eficiente, que respeta tanto el entorno como las tradiciones constructivas de la zona.
Orientación, eficiencia y diseño bioclimático
La vivienda fue proyectada siguiendo principios bioclimáticos, aprovechando al máximo las condiciones del entorno rural de Encinas Reales. La orientación de las estancias principales permite captar luz solar en invierno y protegerse del calor en verano, reduciendo la necesidad de climatización artificial. El diseño contempla también elementos de sombreado natural y estructuras que filtran la luz sin bloquearla completamente.
El uso de muros con inercia térmica aporta estabilidad en la temperatura interior, mientras que los sistemas pasivos incorporados —como la ventilación cruzada, las aperturas controladas y la protección de fachadas expuestas al sol— reducen el consumo energético durante todo el año. Estas estrategias, simples pero efectivas, demuestran que la sostenibilidad arquitectónica no siempre requiere soluciones costosas o tecnológicamente complejas.
Una casa pensada para el disfrute familiar y el paisaje
Uno de los valores más importantes del proyecto es su relación directa con el entorno. La vivienda se implanta sin alterar la morfología del terreno y orienta sus espacios exteriores hacia las vistas rurales que caracterizan a Encinas Reales. La conexión visual con el paisaje se convierte en parte fundamental de la experiencia cotidiana, reforzando esa sensación de calma que se buscaba desde el inicio.
El diseño del porche y de las áreas exteriores facilita el uso de la vivienda como un lugar de encuentro. La idea de crear un espacio sencillo pero disfrutable se refleja en cada detalle: desde la elección de las ventanas, que enmarcan el paisaje, hasta los materiales que envejecen con dignidad y se integran con el paso del tiempo.
Arquitectura accesible: un ejemplo replicable para el ámbito rural
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su potencial replicabilidad. Al tratarse de una vivienda pequeña, eficiente y construida con técnicas sencillas, puede servir como referencia para quienes desean rehabilitar o construir casas accesibles en entornos rurales. Su bajo mantenimiento y su uso de materiales locales facilitan la adaptabilidad a diferentes presupuestos sin sacrificar calidad.
Para municipios como Encinas Reales, iniciativas así pueden impulsar la revitalización rural, atraer nuevos residentes y fomentar modelos de construcción que respeten el paisaje y la cultura local. La arquitectura, en este contexto, se convierte en una herramienta de regeneración social y territorial.
Un proyecto que demuestra el valor de trabajar en familia
La historia detrás de esta vivienda aporta una dimensión emocional que la distingue. La unión entre padre e hijo para diseñar y construir la casa demuestra que la arquitectura es, en esencia, un acto de colaboración. Cada decisión, desde la distribución espacial hasta los detalles constructivos, fue tomada combinando saber técnico, experiencia y sensibilidad.
El resultado final es una obra que no solo destaca por su sostenibilidad, sino por su autenticidad. Una casa hecha a medida de quienes la habitarán, construida con dedicación, conocimiento y afecto. En un mundo donde las viviendas tienden a estandarizarse, este proyecto recuerda que la arquitectura más valiosa es aquella que nace del vínculo entre las personas y su entorno.
Referencias
AS – Información sobre la vivienda sostenible construida por un padre y su hijo en Encinas Reales (2025).
Colegio de Arquitectos de Córdoba – Datos contextuales sobre arquitectura rural y sostenibilidad.
Estudios de diseño bioclimático – Principios aplicados en viviendas de bajo impacto energético.